Una carrera en una universidad privada mexicana vale entre 390,000 y 650,000 pesos. Estudiar en Harvard puede costar 149,760 dólares, sólo la colegiatura. Para juntar una cantidad así, el momento para empezar a ahorrar es el nacimiento del hijo, si no es que antes. En México hay dos caminos principales para hacerlo: comprar un seguro de educación y garantizar una cifra de ahorro, o emprender un plan de inversión propia.
A primera vista, los seguros educativos parecen demasiado costosos. Por ejemplo, si alguien contrata con GNP un plan con una cifra garantizada de ahorro de 30,000 dólares, al final de 17 años, deberá desembolsar cerca de 29,104 dólares durante ese tiempo, en pagos de 1,712 dólares anuales. Eso significaría un rendimiento anual de apenas 0.34%. En cambio, si depositara esa misma cantidad cada año en un fondo con un rendimiento de 6% anual, podría juntar 51,198 dólares, al cabo de 17 años.
Pero los seguros de educación protegen contra los tres riesgos principales que puede tener un plan de inversión personal.
El primero es el del fallecimiento de quien aporta el ahorro. En el pago anual se incluye la prima de un seguro de vida. En el ejemplo de GNP, proporcionado por Eloy López, asesor del sitio prevision financiera, el seguro garantiza un ahorro de 30,000 dólares, y da una protección por fallecimiento por 90,000. En caso de invalidez del padre, ya no cobra las cuotas anuales y, además, le paga 90,000 dólares.
El segundo riesgo sería no alcanzar el ahorro proyectado. Si el usuario invierte por su cuenta, podría obtener 6% de rendimiento anual o más, pero también está expuesto a perder, mientras que con el seguro la cifra está garantizada. El tercer riesgo es el cambiario y para evitarlo, el ahorro se cotiza en dólares.
Hay un cuarto riesgo implícito en los planes de inversión individuales, y tiene que ver con la conducta de quien los emprende: que el usuario deje de ahorrar o destine el dinero a otro objetivo. “Tener un programa de ahorro educativo te fuerza a ahorrar”, comenta Jorge Vargas, director ejecutivo de Mercadotecnia de Seguros Monterrey New York Life. “Siempre tenemos nuestros propósitos del año, que ahora sí voy a hacer ejercicio y a ahorrar 10% de mi sueldo. Llega marzo y no he ido ni una vez al gimnasio ni he ahorrado”.