Dónde poner el dinero - El ahorro para un menor de edad puede ser etiquetado para que se utilice para un objetivo específico, gracias a los fideicomisos. Así, los padres de familia se evitan una preocupación extra: si el joven usará bien los recursos.
El fideicomiso tiene una vigencia mínima de seis meses a partir de la fecha en que el beneficiario, llamado fiduciario, recibe la suma asegurada correspondiente, y no puede exceder los 50 años, de acuerdo con el artículo 394 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito.
“En nuestros planes educativos tenemos contempladas duraciones aproximadas de cinco años para la universidad y de dos para un posgrado”, explica el director de Vida y Ahorro de AXA México, Ricardo Ruiz.
Una vez que el fiduciario entra a la universidad o a un posgrado puede optar por recibir el ahorro a través del fideicomiso, lo cual permitirá administrarlo mejor obteniendo rentas mensuales durante el número de años que se necesite escuela.
Un producto similar tiene la distribuidora de fondos MasFondos. En el contrato puede especificarse que el monto ahorrado sólo puede utilizarse para pagar la educación de los hijos.
Tanto el fideicomiso como el seguro educativo están regidos por un contrato, pero la principal diferencia es que mientras el seguro educativo garantiza una suma determinada, el fideicomiso se puede administrar con una estrategia que busque mayores rendimientos, explica Eduardo López, profesor de la Escuela de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Panamericana (UP).
Una ventaja del fideicomiso es que no hay penalizaciones por terminar el plan de ahorro, algo que sí incluyen los planes de las aseguradoras.
Su contratación puede hacerse en moneda nacional o en dólares, dependiendo de la necesidad del contratante.
Los fideicomisos son ofrecidos por instituciones de crédito, de banca múltiple, sociedades nacionales de crédito, casas de bolsa, aseguradoras, instituciones de finanzas y Sofoles.