La ruta mexicana del Mole

En el año del Bicentenario de su Independencia, México quiere reafirmarse como destino del turismo internacional, con un menú que añada ingredientes culturales al estereotipo de sol y playa, descubriendo también regiones del país hasta ahora sólo mencionadas en los titulares sobre crimen del narcotráfico, como es el caso de las norteñas Chihuahua y Sinaloa.

En este sentido, el mole, especial salsa de la cocina mexicana, da nombre a una de las rutas turísticas propuesta por el Gobierno mexicano, que quiere combinar la gastronomía del sur y el centro del país con los vestigios prehispánicos y el arte colonial de Puebla y Oaxaca.

La Ruta del Mole es uno de los diez recorridos que se pondrán en marcha este año y con los que la Secretaría de Turismo de México pretende enlazar los 31 estados mexicanos a través de su gastronomía, historia y parajes.

El mole sirve de excusa para visitar algo más que las mesas de Puebla, Oaxaca y sus alrededores.

Puebla, capital del estado homónimo, se encuentra a apenas dos horas de Ciudad de México por carretera. Su centro histórico es Patrimonio de la Humanidad y reúne estilos que van desde el gótico hasta el renacentista, pasando por el barroco y el neoclásico.

Sus característicos edificios forrados de azulejos, que sobrevivieron con ayuda de restauraciones a algunos de los terremotos de las últimas décadas, nacieron para acoger a los viajeros que, en tiempos de la Nueva España, querían descansar en su viaje desde el puerto de Veracruz a la capital mexicana.

Las palmeras y el náhuatl que hablan muchos de sus vendedores ambulantes recuerdan al turista que está en una orilla del Atlántico distinta a la que recuerda su arquitectura europea, que esconde cafés, museos, conventos y escaparates repletos de dulces de camote, una especie de boniato.

El camino se desviará después hacia Tlaxcala, guiado por el aroma a cacahuete del mole prieto, hecho con maíz y grasa de cerdo y de reminiscencias prehispánicas.

De él se dice que era una comida ritual en honor a Toci, diosa de los textiles y de la salud, a la cual se le hacían grandes celebraciones en su santuario de Chiautempan, en esta misma región.

Pese a que Tlaxcala es uno de los estados más pequeños de México, su capital, con el mismo nombre y fundada en 1520 por Hernán Cortés, y sus yacimientos arqueológicos son excelentes narradores de la historia mexicana.

Las ruinas de Cacaxtla, hasta las que aún llegan pocos turistas, son las mejor conservadas de la República, e ilustran, con sus vívidos colores, la violencia de la Mesoamérica anterior a Colón, con escenas de batallas entre hombres-jaguar y hombres-pájaro en las que se vislumbra alguna que otra víscera.

La siguiente y última parada será el estado de Oaxaca, que, además de su capital homónima, también Patrimonio de la Unesco y un paraíso de coloridos huipiles (blusones), aporta a esta Ruta playas de olas surferas y arenas vírgenes.

En la ciudad de Oaxaca es visita obligada el convento de Santo Domingo, cuyos retablos de oro deslumbrarán a los que aún conserven algo de vista tras la visión de la capilla del Rosario en Puebla, también inundada de este metal precioso.

Después, el tablero de ajedrez que conforman las calles oaxaqueñas llevará al azar a los viajeros a cualquiera de sus pequeñas galerías o museos, ya que esta urbe presume de ser un excelente escenario para el arte mexicano moderno y contemporáneo.

El circuito concluye en el pueblo mágico de Mazunte, un lugar único para seguir el rastro de las tortugas, y en Huatulco, las bahías en las que se rodó la película 'Y tu mamá también', 'road-movie' mexicana protagonizada por Maribel Verdú, Diego Luna y Gael García Bernal.

Allí, los visitantes podrán cambiar el mole por asados de pescado, en un viaje en lancha por sus escondidas calas, donde muchas familias aún viven del mar.

Las rotundas cordilleras de la Sierra Madre dibujan este camino de chile, chocolate y cacahuete que conmemora la historia de México, un país que sigue reinventándose para no dejar a sus visitantes el mal sabor de boca de la violencia y la crisis.

 
Share on facebook

Noticias de Mexico